Dogville

Una obra maestra del enfant terrible Lars von Trier, quien sólo se limitó a utilizar un escenario casi completamente vacío donde los lugares y espacios están marcados en el suelo. La historia no es compleja, lo que hace compleja a esta película es el estudio que hace del alma humana. Por un lado, Grace es una mujer filantrópica, convencida de que debe de dar lo mejor de sí para los demás, quien acepta todos los chantajes de que fue objeto, obligada a aceptarlos por miedo a ser encontrada, pero más por el miedo que sentía de lo que pudiera pasarle a esa gente si la encontraban; sumisa y resignada cuyo único crimen era no estar de acuerdo con la maldad que la rodeaba. Sin embargo, la gente del Dogville halló conveniente la presencia de Grace en sus vidas y decidió aprovechar todo lo bueno que ella pudiera darles, hasta agotarla. Nos hace pensar qué haríamos de estar en el lugar de uno sólo de sus habitantes. ¿Acaso haríamos lo mismo? Lo que es seguro es que la actitud de Grace es ejemplar.
El final es sumamente sublime. El final de Dogville es precisamente eso, a excepción del perro. Una mujer que se esfuerza por hacer del mundo un lugar mejor decide que un simple escarmiento no será suficiente, sino que debe evitar que lo que le pasó ahí a ella no le vuelva a pasar a ninguna otra persona.
Un cuento de hadas crudo y sin concesiones de ningún tipo; se trata de una parábola sobre la misericordia, la venganza y la fragilidad humana.
"-Mata a los niños primero y dile a su madre que si no derrama una sóla lágima, dejarás de hacerlo. Pero me preocupa que llora demasiado"
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